Escribir para no olvidar
- Kenia Morales Encinas
- 23 jul 2022
- 2 Min. de lectura
Estimada/o lector/a, en esta ocasión te compartiré, como surgió en mí, el gusto a la escritura, mismo que al tiempo, se tradujo en una pasión, la cual, no fue, ni antes, ni después, solo fue al justo momento, ya en la edad adulta, por lo que, no fue algo impuesto. La escritura, me ha encantado desde pequeña, y fui gustosa a la misma en la adolescencia, pero ese atrevimiento para compartir con otras/os, llegó al apreciar dos aspectos, los cuales, hicieron de la acción ordinaria del escribir, una pasión. El primer aspecto, fue el valorizar que antes y después de mucha tecnología, emoticonos y mensajes de voz, la escritura es y será el medio de comunicación, más fiel para interactuar con otras/os, al presentar nuestra forma y esencia, en una similitud de visiones y experiencias compartidas, mientras tanto, es una herramienta, con la que nosotros mismos nos explicamos la realidad. No te ha pasado, que estás leyendo algo y te das cuenta que, comprendes y empatizas, con la/el autor/a, porque la experiencia que está narrando, tú, la has vivido; con la única diferencia, que la/el autor/a, encontró las palabras de expresión, las mismas, que pudieran navegar entre tus pensamientos. Eso es, lo que llamo, el saber encontrarnos, el que, sin conocernos físicamente, coincidamos en una apreciación.
El segundo aspecto, que me ha regalado, la escritura y su publicación, es el hacer de ello, una enfrenta en contra del olvido y de la ausencia, ya que, al llevar los pensamientos, emociones y percepciones a las letras, se moldea la huella de nuestro paso por este mundo, misma que ni el tiempo, erosiona. Así que, y con ayuda de la tecnología, hoy, podemos hacer de nuestra escritura, una expresión que rebase fronteras y distancias. A lo que te hago una cordial invitación, para que, en el próximo viaje que realices o simplemente en la próxima ocasión que salgas de la rutina o si estás pasando por un momento de duelo o depresión; tomes una hoja y escribas, lo que te venga en mente y lo que te dicten las emociones, así solamente, fluye en el escribir, hasta hacer catarsis. Al finalizar, introduce la hoja en un sobre y anota tu nombre y dirección, sí, leíste bien, anota tus datos y envíalo por correo postal o paquetería. En caso, de que no tengas una hoja, escribe un correo electrónico en tu móvil para ti, y una vez que termines, programa su envío, para una fecha futura, no des importancia a la fecha, pues quitaras el factor sorpresa, ya que, lo interesante, es el que en un futuro, tú lo recibirás, ya sea en sobre o en la bandeja de entrada de tu correo, y en su lectura, podrás dar cuenta del sentimiento de libertad, que te dio su escritura, en esa simple experiencia y atrevimiento de haberlo hecho, lo que también será tu gran enfrenta o desafío, contra tu propio olvido, y a la par, harás práctica de la lectoescritura, y que mejor, que hacerlo, contigo mismo.
¡Nos leemos, el próximo sábado!

Foto por Kenia Morales, cartas y escritos.



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